Amritsar, McLeod Ganj y Rishikesh – Las 3 ciudades en el norte de la India que te acercarán al Sikismo, Budismo e Hinduismo

Junto con el Islám (de el que os hablaré cuando os enseñe Delhi), el Jainismo (que también tuve ocasión de explorar en mi último viaje a la región de Madhya Pradesh, en el corazón del país) y el Cristianismo (que tenemos muy visto por aquí); el Sikismo, el Hinduísmo y el Budismo quizá sean las seis religiones más famosas y seguidas de la sorprendente India.

Tras un viaje de introducción al país hace cuatro años, cuando crucé el país por el oeste desde su punta sur para quedarme a las puertas de la zona norte; tenía muchas ganas de seguir explorando todo lo que India ofrece. Así que cuando me llegó una invitación para asistir a una feria de turismo en la región central hace unos meses, no me lo pensé dos veces y aproveché el viaje para visitar también la parte más septentrional. En concreto, los estados de Punjab, Himachal Pradesh y Uttarakhand a los pies de los Himalayas.

He aquí todo lo que tres de las ciudades de estos estados me mostraron en relación a su religión predominante, junto con un montón de consejos y planes para aprovechar al máximo el tiempo por aquellas tierras:

1. Amritsar, Punjab

Cuna del Sikismo

Templo dorado al amanecer – Amritsar, Punjab

Haciendo un paralelismo rápido, Amritsar es para esta rama del hinduismo una ciudad tan importante como Roma o Santiago de Compostela para el catolicismo, o la Meca para el mundo musulmán. Entre otras muchas reglas como no cortarse jamás el pelo, realizar servicios voluntarios o no fumar; se espera de los adeptos a esta religión que visiten el Templo Dorado, una gigantesca gurdwara que atrae diariamente a más visitantes que el afamado Taj Mahal, en Agra.

Templo dorado al amanecer – Amritsar, Punjab

Pero Amritsar ofrece mucho más a quien se acerca a conocerla a través de uno de los múltiples vuelos baratos que hay desde Delhi. He aquí algunas experiencias que el vistante no debería perderse en Amritsar:

  1. Visita del Templo Dorado antes del amanecer. Eran las 5:30 de la mañana cuando entraba descalza en el complejo, una hora perfecta para admirar la belleza del templo aún iluminado y ser testigo del amanecer – y los rezos y cánticos que conlleva – en un lugar tan especial.
  2. Exploración del complejo del Templo DoradoSri Harmandir Sahib – sin prisa. Siguiendo el sentido de las agujas del reloj, fueron 3 las vueltas que di al templo. Y en cada una de ellas, descubrí algo nuevo, tuve ocasión de conversar con gente diversa y muy interesante, y por supuesto tomar muchas imágenes del templo desde diferentes perspectivas según la luz iba tornándose azulada, pastel, naranja y finalmente blanca al amanecer.
  3. Comer en el langar del Templo Dorado. Una de las partes que más boquiabierta me dejaron de este templo es su cocina o langar, que da comida vegetariana libre de coste – se aceptan donaciones – a quien se acerque hasta allí 24 horas al día, 7 días a la semana. Una vez allí, se dispone de unos 10 minutos antes de que entre la siguiente tanda de gente. Que lo hará, pues se dice que esta cocina da de comer a unas cien mil personas a diario.
  4. Pasear por el parque Jallianwala Bagh, conocido por ser donde la masacre del mismo nombre tuvo lugar el 13 de abril de 1919.
  5. Asistir a la ceremonia de bajada de bandera en la frontera Wagah con Pakistan.
  6. Probar la cocina punjabi. El aceite de mostaza y la nata son dos de sus ingredientes más conocidos, pero hay muchos más. Existen varios tours gastronómicos para foodies. Nosotros recomendamos el de Windsong, que te llevará a conocer entre cuatro y siete restaurantes de comida local para probar múltiples platos de la afamada gastronomía de la región del Punjab.
  7. Disfrutar de un oasis en medio del caos. Windsong es una excelente opción para descansar unos días. Cerca de Amritsar pero a la suficiente distancia olvidarse del mundanal ruido, dos o tres noches en este bed and breakfast merecen la pena.

2. McLeodGanj, Himachal Pradesh

Hogar del Dalai Lama en el exilio y gran comunidad budista del Tibet

Cascadas Bhagsu, Himachal Pradesh

Conozcas o no la historia reciente en relación al conflicto Tibet – China, una visita a Dharamsala y McLeod Ganj, en el verde y fresco estado de Himachal Pradesh, es imprescindible.

Templo del Dalai Lama – McLeod Ganj, Himachal Pradesh

Tras sufrir una invasión sin precedentes a mediados del siglo pasado, Tibet fue ocupado por China y sus habitantes sufrieron las consecuencias. Muchos huyeron a países colindantes, entre ellos, el actual Dalai Lama. Joven de aquella, y contando con la ayuda de India, unos meses después de su entrada en la India, el Dalai Lama estableció su base en Dharamsala, una pequeña ciudad en el valle Kangra en el impresionantemente bello estado indio Himachal Pradesh.

Hoy día, entre sus múltiples viajes, sigue dejando caerse por su residencia india en este lugar y es posible, registrándose con tiempo en su página web, asistir a alguna de sus lecturas comentadas.

Dhauladhar – McLeod Ganj, Himachal Pradesh

Sin duda, escogió un buen sitio. Con la omnipresente cordillera Dhauladar, a los pies de los Himalayas, de fondo e infinitos paisajes por descubrir, son muchos los que se sienten atraídos por la especial magia de este lugar. Entre otros, la joven comunidad de expatriados con base en Goa, que se va alternando entre ambos lugares según la estación.

Algunas de las actividades imprescindibles en McLeod Ganj y Dharamsala son:

  1. Ruta de uno o dos días a Triund. Es posible hacer noche en la cumbre, acampando.
  2. Ruta de medio día a las cascadas Bhagsu, con posterior subida hasta el cafe Shiva. Imprescindible al atardecer.
  3. Asistir, si la visita coincide con su presencia, a una lección del Dalai Lama.
  4. Visita al templo del Dalai Lama. Los atardeceres desde allí tienen un encanto especial.
  5. Visita al museo del Tibet, el mejor lugar donde empaparse de la historia reciente del país, y las penurias que pasaron y siguen pasando los tibetanos bajo la opresión de China.
  6. Visita a la Biblioteca de McLeod Ganj, donde hay lecturas budistas frecuentemente.
  7. Tomarse un chai en alguno de sus cafeterías con vistas.
  8. Disfrutar de la comida tibetana en el restaurante Tibet Kitchen y los numerosos puestos callejeros entre los que destacan los de momos (fritos o al vapor).
  9. Gastar unas cuantas rupias en el mercado tibetano del centro, donde es posible encontrar artesanía y prendas fabricados con lana de yak en tre otras muchas curiosidades.
  10. Recorrer los pueblos de los alrededores. Empezando por el cercano Dharamkot, el valle Kangra y sus aledaños a los pies de las montañas más altas de este mundo, no dejan a nadie indiferente.

Rishikesh, Uttarakhrand

Ciudad sagrada hindú

Laxman Jhula – Rishikesh, Uttarakhand

Ciudad bañada por el Ganges, tras descender de la cordillera Himalaya, Rishikesh está inherentemente marcada por su presencia y es un punto de gran importancia para el hinduismo.

Así, vegetariana y sobria, da la bienvenida a todo aquel que atraído por su renombre como cuna del yoga y meditación, el hinduismo o los paisajes únicos entre otras muchas cosas, se acerca a sus lindes.

Una de las mejores maneras de explorarla es viviendo en uno de sus múltiples ashram durante un tiempo. Aunque el shock inicial está prácticamente garantizado, sus múltiples adeptos indican que el autoconocimiento y la espiritualidad están en alza. Y el yoga, siempre el yoga. De nada, Instagram!

Ram Jhula – Rishikesh, Uttarakhand

Recapitulando, he aquí algunas cosas que hacer en Rishikesh:

  1. Apuntarse a un ashram y vivir sencillamente por una temporada, absorviendo las enseñanzas del mismo desde las 5 de la mañana hasta las 9 de la noche, entre las que se incluyen yoga, meditación, cánticos y respiración. Yo estuve cuatro días en Yoga Niketan Ashram, y me llegaron para ser la primera vez. Aún así, dicen que hay que estar mínimo quince o treinta días para que la experiencia merezca la pena.
  2. Alternativamente, si comer el mismo thali vegetariano a la comida y a la cena en buchle durante toda la estancia no es lo que se está buscando, apuntarse a un retiro de yoga en alguno de los sitiazos – léase resorts – que los ofrecen.
  3. Ram Jhula. Si la idea de compartir un puente colgante sobre el Ganges con mucha gente, motos transportando familias enteras, carros llenos de mercancía y vacas no te produce escalofríos sino más bien curiosidad y unas ganas locas de personarte allí mismo; este sitio podría convertirse en tu lugar favorito de Rishikesh.
  4. Visitar el templo Trayambakeshwar. Con vistas de prácticamente 360 grados, las fotos desde su última terraza (ojo que tiene trece pisos y hay que subirlo a pie) al atardecer merecen mucho la pena.
  5. Laxman Jhula. A menos de 3km andando del otro puente, este lleva con dignidad su menor tamaño. También adornado con los colores del país (verde, blanco y naranja), es otro punto imprescindible sobre el Ganges.
  6. Disfrutar de su ambiente, mezcla única de locales y foráneos (que suelen permanecer en Rishikesh semanas o meses, en contraposición a destinos tipicamente turísticos de los estados de Rajasthan o Kerala donde la media es una o dos noches) y sus numerosos mercados.
  7. Bajar el Ganges – o Ganga, como lo llaman allí – en rafting.
  8. Explorar el ashram abandonado de los Beatles, donde compusieron algunos de sus temas más míticos hace medio siglo.
  9. Darse un paseo al atardecer por las màrgenes del Ganges y participar en alguno de las ceremonias Ganga Aarti que a diario se suceden. Parmarth es uno de los más famosos, por sus coloridas estatuas y afluencia de extranjeros. Pero hay muchos otros templos y ashrams que ofrecen una experiencia similar.
  10. Volver. Como McLeod Ganj, Rishikesh destila una energía especial que atrapa. Y son muchos los que repiten para seguir explorando todo lo que ofrece, o seguir aprendiendo de sus gurús tras haber pasado un tiempo en un ashram. ¡Estáis avisados!

Es hora de empezar a planear un viaje a India. ¡Este país y sus numerosas religiones te esperan!

Templo dorado al amanecer – Amritsar, Punjab

Muchas gracias a Intermundial Seguros por ofrecerme cobertura durante este viaje, a Trabug por hacer que estuviese comunicada durante el mismo fuese coser y cantar y como no, a India Someday por ayudarme a diseñar el super itinerario que me acercó a estas ciudades y religiones. ¡Sois grandes!




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