País Vasco: 15 Experiencias únicas y sostenibles en la Llanada Alavesa

El mar ha sido siempre una constante en mi vida. De niña no imaginaba una vida lejos de él, y tenerlo cerca fue una de las razones que me llevaron a escoger donde estudiar. Al mismo tiempo, por desconocimiento y curiosidad, paulatinamente desarrollé una incipiente fascinación por los sitios de interior. Por ello cuando recibí una invitación para conocer las iniciativas en turismo sostenible que la Llanada Alavesa, una extensa planicie entre dos macizos montañosos del Pais Vasco de la que jamás había oído hablar, está desarrollando; no dudé ni un segundo en aceptar.

Y es que en estos tiempos donde la masificación juega malas pasadas a destinos que una vez fueron excepcionales dentro y fuera de nuestras fronteras, es indudable que encontrar un paraíso terrenal donde las hordas turísticas aún no han llegado, es maná.

Sin ánimo de pervertir tanta belleza, permitidme que me atreva a contar algunas de las bondades que por allí encontré. Miedo me da, para ser justos, hacerlo. Pero sería un pecado quedármelo todo para mi. Confío en vuestro buen juicio, y en el del destino, para seguir preservando esta zona de riqueza natural sin parangón. Que ejemplos de lo contrario sobran.

La comarca de la Llanada Alavesa

Arabako Lautada (comarca de la Llanada Alavesa en euskera) es un amplio valle en el noreste de la provincia de Álava colindante a la capital del País Vasco, Vitoria que en 2012 fue reconocida European Green Capital por la UE, un galardón que garantiza la autenticidad, calidad y respeto al medioambiente de la región.

Marcada por estar situada en un cruce de caminos desde antaño, hoy día sigue estando muy bien comunicada por la A1 y el ferrocarril Madrid-Irún), lo que hace extremadamente fácil visitarla.

Una vez allí, el visitante se encontrará con un sinfín de atractivos turísticos sostenibles y responsables. Aquí, una selección para empezar:

Qué hacer y qué ver en la LLanada Alavesa

1. Paisajes de cuento

Que deleitarán a los enamorados de las aves y la tranquilidad como el Parque ornitológico de Mendixur, que se encuentra en una de las colas del embalse Ullíbarri-Gamboa, acogiendo multitud de aves acuáticas. Su belleza lo hace de visita obligada, encabezando esta lista de cosas a descubrir en la Llanada Alavesa. 

2. Monumentos megalíticos

Como el dolmen de Sorginetxe (en la imagen), cuya magia e increíbles vistas de la Llanada Alavesa son innegables; el dolmen de Aizkomendi en Egilaz y el cromlech de Mendiluze. Todos estos monumentos megalíticos, joyas del patrimonio prehistórico de la región, dan una pista de que nuestros ancestros ya se encontraban a gusto en esta zona. Por algo será.

3. Iglesias del Camino de Santiago del interior

Los enigmáticos frescos hallados en las medievales capillas románicas de San Martín de Tours en Gazeo y Nuestra Señora de la Asunción en Alaitza (en la imagen sus figuras esquemáticas monocromas en tonos rojizos), dan lugar a numerosas interpretaciones, devolviendo a la arquitectura sencilla de esta época parte de su grandeza; muchas veces arrebatada por la llamativa factura del gótico y otros estilos arquitectónicos posteriores.

4. Parques Naturales

La montaña, en Álava, tiene uno de sus máximos exponentes en el Parque Natural de Aizkorri-Aratz. Situado en el sur de la provincia de Guipúzcoa y al norte de la de Álava, constituye uno de los corredores ecológicos que une los Pirineos con la cordillera Cantábrica y fue declarado parque natural por el Gobierno Vasco en 1994.

5. Pueblos amurallados

Hoy día, las casas del histórico pueblo de Agurain (también llamado Salvatierra de Álava) están integradas en la muralla del mismo, que actúa de marco de ventanas y miradores. Hace unos cuantos siglos, la historia era diferente. Siete puertas conectaban la villa camino de Agurain con extramuros. En su interior, tres calles porticadas, dos iglesias y un conjunto urbanístico con varios palacios y casas solariegas con escudos; muchos de los cuales aún pueden visitarse.

Desde hace unos años, un día a la semana los hosteleros de esta localidad ponen a disposición del visitante el pintxo-pote, iniciativa que también celebran otros pueblos de la comarca. Por 1.5€ se puede disfrutar de una consumición (zurito, vino de año, agua o kalimotxito) y un pintxito. ¡Los del Jai Alai están buenísimos!

6. Jornadas gastronómicas

Foodies, esto os interesa. Si la fama mundial que el País Vasco ha adquirido gracias a su cocina es innegable, desplazarse a la Llanada Alavesa para disfrutar de la cocina de restaurantes como el Caserio Marutegi Jatetxea que se encuentra a los pies del Parque Natural Aizkorri-Aratz en Araia, es muy buena idea.

Actualmente, son cinco los productos de referencia de la región:

  • Carnes de caza como el ciervo, el jabalí, la codorniz y la paloma
  • Hongos y setas como el boletus
  • Queso Idiazabal de pastor (Artzai Gazta), elaborado con la leche de las propias ovejas (del que hablaremos más adelante)
  • Patata de Álava, producto regional del País Vasco
  • Cereales y pan, base de la agricultura de la zona

Varios son los restaurantes selectos que participan en las jornadas gastronómicas de la Llanada Alavesa. Este 2019 cumplen diez años. 

7. Escogidos hitos naturales

Como los saltos de agua del nacedero del río Zirauntza, un macizo kárstico perteneciente al Parque Natural Aizkorri-Aratz y parte de la red Natura 2000. Y otros muchos que no me dio tiempo a explorar. Así que cuando vayáis teniendo referencias, espero vuestros comentarios para apuntármelos.

8. Palacios donde sentirse princesa

O príncipe, pues han sido reformados en alojamientos turísticos. Este es el caso del Palacio de Argomaniz, hoy perteneciente a la red de Paradores de Turismo. Cuenta con un interesante restaurante en el cuarto bajo cubierta, antiguamente el granero del complejo, desde cuyas ventanas pueden observarse los campos característicos de la región.

9. Tradiciones únicas

En el Museo Etnográfico Comarcal de Zalduondo es posible empaparse de las relacionadas con el carnaval rural de este y otros pueblos de la comarca. 

Pero hay muchas otras. Como el Olentzero en Navidad, las sociedades gastronómicas (txokos) de los pueblos que sirven de bar y lugar de encuentro para sus socios y el ausolan, trabajo en común de los vecinos y vecinas para mantenimiento y mejora de los bienes comunales.

10. Productos orgánicos

Junto con su hermano, Garazi ha tomado el mando de la Quesería Eginoko Artzaia en Egino, aún basada en la trashumancia. Nos cuenta que este año han bajado a las ovejas – de raza lacha – de la sierra antes de que lleguen las nieves porque ha habido un ataque de lobo o perros que ha matado a 40 en Urbasa, Navarra. Las suyas están a salvo ya (perdieron a dos, una apareció muerta y otra desapareció), listas para pasar el invierno en la Llanada tras un verano en la sierra de Entzia. Serán esquiladas y parte de su lana se utilizará en bioconstrucción. De la otra, saldrá hilo para un sinfín de usos: desde calcetines que pueden usarse todo el año por sus propiedades aislantes (las diferencias de temperatura entre estaciones son bastante significativas en la comarca), hasta disfraces tradicionales del carnaval rural. 

Pero sin duda el producto más afamado que darán será el queso Idiazabal de pastor (Artzai Gazta). Aunque no necesita presentación, para curiosos e incondicionales del queso, esta quesería ofrece una visita guiada al Centro de interpretación del complejo desde 2015; cuyo broche de oro es por supuesto una degustación de queso Idiazabal y vino.

En la veintena, Garazi es una pastora moderna. A la vez que forma parte de la quinta generación a cargo de la quesería, manteniendo técnicas tradicionales que hacen de su queso un producto excepcional, premiado en numerosas competiciones mundiales; por otro lado gracias a sus estudios en turismo ofrece experiencias a medida con su empresa Basotxo tour, que muestra a los visitantes algunos de los  recursos de la zona como la sierra de Entzia y las cuevas de Basotxo, poniendo en valor su importancia histórica y medioambiental.

11. Recuperación de especies en peligro

Poder disfrutar del carisma de Tati y sus burros durante una mañana en la sierra de Urkilla también fue un puntazo. La asnería Saroizar propone recorrer antiguos caminos acompañados por alguno de sus burros (con o sin guía), muchos rescatados de situaciones de maltrato animal. Los visitamos en la txabola, de un hygge rústico extrañamente acogedor, donde pasan la noche y son cuidados con el máximo respeto y cariño.

Si nuestros vecinos europeos buscan experiencias de este tipo desde hace tiempo, animándose a recorrer sendas como el camino Ignaciano y rutas de pastoreo durante días y semanas con la única compañía de uno o varios burros y sus tiendas de campaña; en nuestro país la cosa aún está por despegar. En cualquier caso, la experiencia que ofrece Burros Trekking merece mucho la pena y obliga al caminante a adaptarse a un ritmo diferente, el del animal que le acompaña.

12. Sitios de peregrinación

Anualmente una gran representación del pueblo alavés recorre los 11km que separan Vitoria del Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz, construido en un austero románico tardío. Pero no son los únicos atraídos por el aura especial del lugar pues desde principios del siglo pasado, una comunidad de monjes benedictinos habita allí, cuidando del mismo mientras reciben a los peregrinos. 

Sobre una colina, el Santuario ofrece unas vistas inmejorables de la Llanada. De obligada visita.

13. Vuelta a lo rural

En las colas de la zona sur del embalse de Ullíbarri-Gamboa se encuentra el Mirador Ardea Mendixur. Esta casona es la visión de Iñigo, ex-empresario, que ideó un retiro rural en este remanso de paz, rehabilitando la construcción anterior y dotándola de cuatro habitaciones decoradas con tino y buena mano, donde el metal y la madera tienen una gran presencia, dotando a cada estancia de un carácter único. 

Como explica en su web, desde el uso de la geotermia como fuente de energía, las panorámicas vistas de la Sierra de Elgea y el Parque Ornitológico de Mendixur que se disfrutan desde sus estancias, la cocina km0 a saborear en sus desayunos y cenas y la exclusividad de disfrutar de las playas de Garaio (una de las dos únicas de interior con Bandera Azul de nuestro territorio), entre otras, existen muchas razones para visitar Mirador Ardea

14. Sendas para encontrarse

Perderse para encontrarse. Con todos estos atractivos anteriormente nombrados, es fácil imaginarse la interesante red de rutas para descubrir la Llanada Alavesa a pie, en bicicleta o a caballo que existen.

Una de ellas, con 119km de longitud, es la Gran Ruta Cicloturista de la Llanada Alavesa, fruto de la conexión de varios itinerarios entre los que se encuentran la Vuelta al Anillo Verde, el Vasco-Navarro, la ruta del pantano, el Camino Real de las Postas y el Camino de Santiago.

15. Mares de interior

Déjame acabar con las suaves elevaciones de los campos de cultivo en Mendixur, paisajes sin nada que envidiar a la afamada Toscana italiana y que se sienten como un mar cuando se está lejos de él.

Ahora ya conoces mi secreto: este apego que tengo al mar no se diluye, se transforma. Ya sea en las mareas humanas de los festivales, en los patrones de arquitecturas que se extienden hasta el horizonte de las grandes ciudades, las tempestades de las cordilleras que me hacen sentir más viva que nunca, o la serenidad que los campos de la Llanada Alavesa transmiten; allá donde voy te prometo que el mar nunca me abandona.

Colaboraron: Vicente – Cuadrilla de Llanada Alavesa y Susana – Turismo Responsable y Green Euskadi by Agrotravel. ¡Muchas gracias!

PD: Con este artículo nos presentamos a el concurso #KLMVuelaSostenible organizado por la compañía aérea KLM, cuyos esfuerzos en el ámbito de la sostenibilidad para compensar la huella de carbono que produce viajar en avión están empezando a dar sus frutos. Y nunca mejor dicho, pues ya han plantado más de 15000 árboles en la península. ¡Deseadnos suerte!

 



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