El Camino de Santiago en bici desde León – Mi experiencia

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Antonio Machado

El camino de Santiago en bici desde León es atractivo. Atrae por la experiencia y la vivencia, además de por el paisaje o el deporte. Pero es algo que debe ser preparado, cuidado. Y te puedes enfrentar a ello en solitario o en grupo. En este caso, un grupo organizado no es algo que restringe la libertad y te lleva como una oveja en un rebaño, sino algo que te permite contrastar experiencia, conservando la libertad de hacer en solitario cada parte del camino. Eso es lo que he vivido en una semana entre León y Santiago en bicicleta, compartiendo vivencias en un viaje organizado por Tee Travel, tras recibir una invitación de esta empresa para probar la experiencia.

Antes de comenzar el camino de Santiago en bici, de camino a León

Entre León y Astorga transcurrió la primera etapa. Pero sería erróneo decir que el viaje comenzó en León.

Comenzó en realidad preparando el equipaje en casa, llegando a León y siendo recibidos por la persona de apoyo. Nombre técnico: guía. Pero durante el viaje no se trató sólo de guiar por un camino bastante bien indicado sino de un compañero de apoyo y consejo, con un respaldo de forma continuada.

Una vez dejado el equipaje y recibido el material (mochila, cartera con guías y documentación, una de las muchas ocasiones en la que se manifestó el detalle en la preparación y seguimiento del equipo de Tee Travel) y la bicicleta quien no la trajo, el primer momento de distensión vino con la cena en conjunto en el mismo hotel Silken Luis de León. Una buena idea para una pequeña comunidad que comenzaba.

Etapa 1: León – Astorga

A la mañana siguiente, la despedida de León la hicimos eufóricos ante el desafío del camino, con recuerdo de la catedral o el antiguo convento de San Marcos, buscando las indicaciones de la salida de la ciudad al comienzo de los 313 km que nos esperaban. La etapa, suave en comparación con las siguientes, sirvió de entrenamiento para el resto recorriendo los páramos leoneses. Tiempo también de adaptación a la bicicleta que proporcionó Tee Travel, suave y a punto, y a los cambios de piso, de carretera a camino de diferentes tipos.

La temperie, con un agradable cielo despejado, facilitó mantener una temperatura adecuada en el cuerpo sacando prendas a medida que avanzaba la mañana.

Comenzamos a darnos cuenta de que adelantábamos a peregrinos a pie al salir de la ciudad, y también de que teníamos ante nosotros un paisaje, naturaleza y arte para recordar. Las cigüeñas en los campanarios y en los campos o un encuentro de bailadores leoneses en Hospital de Órbigo también fueron motivo de charla en la parada de descanso en un pequeño pueblo en medio del páramo al lado de un café.

Los agradables 53 km por la ruta seguida fueron coronados con la llegada a Astorga.

Por la tarde se impuso una pequeña visita a la ciudad (Palacio de Gaudí, catedral, plaza del ayuntamiento, domus romana, parque con vista al valle del río Tuerto o las fuentes usadas como reloj de Sol son atracciones a gozar dando un paseo) junto con el tiempo para reponer fuerzas en el hotel Ciudad de Astorga.

Etapa 2: Astorga – Ponferrada

Otros 54 km nos aguardaban después del descanso. Como rutina, concentración en el desayuno a las siete y media, y salida al acabar. La ruta, en cambio, no dejó de cambiar. Poco a poco, a lo largo de la etapa, el llano fue mutando en pendientes a salvar, y luego, en la bajada al Bierzo, a disfrutar con el viento de la velocidad en la sonrisa de la cara. Etapa que ya necesita un mínimo de preparación física para subir a Cruz de Ferro y acabar sus 54 km y más de 1100 m de desnivel acumulado.

Por el medio, la celebración de la llegada a cruz de ferro, el punto más alto de la ruta (casi 1500 m), marca un primer hito en el camino, la visita al campanario de Santa María Magdalena de Riego de Ambrós, en la bajada posterior cara al Bierzo, permite ver la estructura de esta parte típica de una pequeña iglesia, un refresco o comida en Molinaseca llama a ver las diferencias de paisaje y vegetación al tiempo que se descansa…

Y llegada a Ponferrada, con un pequeño paseo sobre la parte vieja, una visita alrededor del  castillo de los Templarios sobre el río Sil antes de descansar en el hotel Aroi Bierzo Plaza.

Actividades? En Ponferrada las hay, además de otras extra como la recepción en la misma plaza del ayuntamiento del equipo de baloncesto con el ascenso recién ganado, con la que coincidimos.

En este punto, compañeros éramos un grupo cohesionado en el que ha entrado el ‘espíritu del camino’

Etapa 3: Ponferrada – O Cebreiro

Es una etapa con tres zonas bien definidas. La salida de Ponferrada, accediendo a lugares algo más altos nada más comenzar la etapa, permite ver alejarse la ciudad y nos mete de lleno en un tramo con ondulaciones hasta Villafranca del Bierzo, primera parada. Un descanso en tierras de Fray Martín Sarmiento en la que lo mismo te encuentras un castillo que un mercado o un convento en un ambiente de tranquilidad para reponer fuerzas.

La segunda zona, con ligerísimo ascenso contínuo y con buen piso, es un descanso a la vera del río Valcarce encajonado entre montañas viendo aparecer los primeros hórreos. Descanso necesario para afrontar, a partir de Las Herrerías, la subida a O Cebreiro. En 10 km, los ciclistas afrontamos por asfalto un desnivel de más de 600 m hasta completar los 1300 acumulados en todo el tramo de 54 km: la parte final es exigente, pero no impide disfrutar de paisajes cambiantes una vez más. Eso permitió que la llegada a O Cebreiro, individual después del esfuerzo, fuera memorable. Hay situaciones en las que el cansancio no puede con el júbilo. Esta lo fue.

O Cebreiro, convertido en aldea turística, sigue teniendo un encanto innegable. La palloza museo etnográfico compite con la sencilla iglesia donde espera una colección de biblias en diferentes lenguas. La vista de las montañas de los Ancares a un lado y a otro compite con el sobrio cementerio, el reconocimiento alrededor del busto de Elías Valiña (el primero en marcar las flechas amarillas del camino) o el ver, sentado en las terrazas de la pequeña plaza, cómo los peregrinos van llegando o entrando en la iglesia. Placeres sencillos que se aprecian en el merecido descanso tras sellar la credencial en la iglesia o en alguno de los locales comerciales, un sello de los más apreciados del camino.

Volver cómodamente al hotel Ambasmestas, por delante del que se pasó horas antes, fue un recorrido de recuerdos recientes

Etapa 4: O Cebreiro – Sarria

Subir desde el hotel a O Cebreiro nos metió suavemente en una etapa en la que el cansancio de las piernas se ve recompensado por una larga y tranquila bajada por asfalto tras superar dos pequeños altos. Momentos para disfrutar de la bicicleta hasta llegar a Triacastela

De allí a Samos, con su magnífico Monasterio, por caminos preciosos entre el bosque autóctono, las típicas fragas gallegas, y prados en primavera, al lado de las ya omnipresentes aguas, sea en forma de ríos, riachuelos, fuentes, antiguos lavaderos o molinos abandonados. E iglesias en cada aldea, todas con su humildad de construcción y su cementerio al lado. Y hórreos en cada casa. Múltiples lugares donde parar, curiosear, aprender, hacerse con la vida del camino y con su espíritu.

De Samos a Sarria, por carretera, ondulada también como anuncio de la forma que siguió el perfil de allí hasta Santiago.

Tras los 50 km realizados, saboreamos el pulpo en una pulpería con el típico postre de queso y membrillo, y después de un descanso en La Posada de la Casona de Sarria, vino un paseo por el malecón, la visita a la parte alta que vió pasar a los peregrinos desde antiguo, al Monasterio de la Magdalena, el paso al lado del descuidado castillo y por los soportales para las pulperías del campo de la feria, descubrimiento sorprendente para los no avezados.

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Etapa 5: Sarria – Melide

Etapa larga, 64 km, siempre por camino sin asfaltar y muchos cambios arriba abajo, acumulando un desnivel de 1300 m. Pero muy bonita: de nuevo entre fragas, agua, prados y también animales. Las vacas que se dejaron acariciar fueron una atracción más en una tierra donde las sencillas iglesias son románicas y están abiertas con el sello a disposición de la credencial del peregrino.

Una etapa de hitos. La fuerte pendiente por camino al salir de Sarria se olvida al pasar el hito que marca los 100 km a Santiago, límite para recibir la compostela los peregrinos de a pié y que, es ampliamente reconocido. Portomarín, el pueblo anegado con el embalse de Belesar con una iglesia románica trasladada piedra a piedra para evitar que quedara sumergida, es otro mundo dentro del universo del camino. Un sitio que se mira de forma diferente por su historia marcada por el pantano, y de la que disfrutar en un descanso en los soportales de la plaza, que también sirvieron de cobijo al único momento en que cayó algo de lluvia en el viaje.

Después, una subida coronada por el paso al pie del Castro de Castromayor, una maravilla de más de dos milenios atrás.

Aún un poco después, con el día avanzado, el tomar algo en Ligonde, donde nos estaba esperando la Casa Mariluz, fué una buena idea.

Y llegó Palas de Rei, y en Melide, el merecido descanso después de la etapa más larga en la Pensión Berenguela. Aquí tocó probar los pimientos de Padrón para acabar el día después de degustar los ricos (dulce típico) y visitar el museo etnográfico terra de Melide, junto a la iglesia de San Pedro.

Etapa 6: Melide – Santiago de Compostela

Llegamos al último día de pedaleo hacia Santiago. Relativamente fácil, el cuerpo cansado y más relajado sintiendo Santiago cerca, hacen fácil los fallos y las lesiones.

El camino amplio por el que transitan los caminantes es apto para bicicletas salvo algún punto concreto, mientras alguna subida corta pero con pendiente facilita la tentación de bajar de la bici por unos metros.

Una etapa en la que se multiplican los sitios donde tomar algo a la vera del camino, y más aún los lugares interesantes para parar, aunque sea solo un momento. El paso por fragas, carballeiras o castiñeiras (robledales y castañares) hace posible momentos perfectos si se va solo o simplemente, en calma.

Cada paso es un hito: Arzúa, el último pueblo de un cierto tamaño, el precioso puente del km 41, el hito del km 15, el paso junto a la pista del aeropuerto y más tarde los edificios de la TVG y TVE, y, por último, la llegada al Monte do Gozo, con Santiago ya visible en la lejanía y las torres de la catedral señalando el último tramo. Sobre todo este último es emotivo, y la hierba parece estar allí para tirarse encima a descansar pensando que ya sólo queda bajar. El significado del viaje, las reflexiones hechas, los instantes señalados, se concentran para disfrutar del momento.

Y Santiago. Ciudad y lugar de peregrinación. Donde se dice que la lluvia y la piedra son arte. Más allá de la catedral, con el pórtico de la Gloria, el botafumeiro o la sencilla capilla interna de la Corticela, los soportales de las rúas empedradas o los múltiples rincones de la ciudad pueden pasearse en calma requintando los sentimientos del camino o mezclándose con el bullicio de los visitantes. O visitar el parque de Rosalía y recordar a las dos Marías al lado de su estatua. Santiago no defrauda al visitante.

Pero primero, hicimos la entrada por la Puerta del Camino en la ciudad vieja, subimos a la plaza de Cervantes, pasamos por la fachada catedralicia de Azabachería, delante del Seminario Mayor y desembocamos con júbilo en la plaza del Obradoiro entre la marea de peregrinos de todo el mundo que iban poco a poco llegando y dejando el bello lugar..

Dejamos las cosas en el Hotel Herradura y fuimos a obtener la Compostela, el título que certifica el haber recorrido el camino. Atrás quedaron en la credencial los sellos de O Cebreiro o Samos como recuerdo impreso de una experiencia ahora certificada.

La cena de O Dezaseis fué una celebración culinaria no para terminar el día, sino para sellar la experiencia de la pequeña comunidad de peregrinos que hicimos juntos el camino.

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Consejos finales

El desayuno con churros el día después marca el fin del viaje organizado. Por el camino, el cuerpo se fortaleció, y el espíritu se hizo mayor.

Es hora de reflexionar en conjunto. No sobre la experiencia propia, vital e indeleble, sino sobre aspectos prácticos del viaje, consejos que puedan ayudar a otros.

Los gastos diarios aparte del viaje organizado pueden variar mucho de uno a otro viajero, pero 20-25 €/día es una estimación para comer y un par de cafés.

La temporada adecuada, entre primavera y comienzos del otoño, con menos lluvias y buen tiempo, facilitan la marcha, el disfrute de los lugares y el secado de la ropa de un día a otro.

No hay que olvidar la mochila para dejar la ropa a medida que la temperatura aumenta a lo largo del día, con barras energéticas y fruta además del agua, y un móvil con el que fotografiar los múltiples lugares de los que querremos tener recuerdo, aunque no te puedas llevar el camino a casa por muchas fotos que hagas o muchos recuerdos que compres, aunque la capacidad de memoria del móvil sea grande y te lleven el equipaje.

Alquilar bici o llevar la propia? Sopesa el transporte, con su coste y posibilidades de que la bici quede afectada, antes de tomar una decisión.

Hay tiempo libre en cada etapa? El desarrollo típico de cada una de las etapas va de 6 a 8 horas, con lo que el resto del día es necesario para descansar y hacer alguna pequeña visita. Buscar tiempo para más supone planificación y esfuerzo extra.

Conclusión

Hice el camino y lo volvería a hacer. Con el mismo guía, las mismas compañeras, las mismas vivencias. El camino no se acaba en una edición.

 

Encuentra más información sobre el camino de Santiago en bici desde León en Tee Travel




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